El concepto de opinión pública desde la perspectiva de Jean Jacques Rousseau se comprender a partir del análisis de sus diversas obras. En ellas, el autor expone de manera implícita no sólo los elementos del concepto sino la relación de éste con el espacio sociopolítico y cultural de su época. A la luz de sus textos intentare explicar los diversos posicionamientos del autor en relación a la opinión pública. Es importante señalar que para tal empresa es necesario retomar algunas de las teorías más representativas que edifican el pensamiento de este importante filósofo.En su primer discurso titulado Discurso sobre las ciencias y el arte, Rousseau acomete una crítica feroz contra los principales postulados de la Ilustración. En este, se describe al proceso de civilización como un enemigo de la verdad y la libertad. La cultura -de acuerdo a Rousseau- es el mundo de las apariencias, del engaño, es el signo a través del cual se observa la perdida de la “sinceridad” en las relaciones sociales y la confrontación de dos estructuras. “Por un lado, -el ser-, ámbito de las relaciones inmediatas, de la comunicación diáfana, de la verdad, en suma; por otro -el parecer-, marco de los lazos mediados por el egoísmo, la opacidad, la falsedad y el engaño”(Béjar:70 ). Es en este sentido en el que Rousseau ubica la aparición de la opinión pública ilustrada. La cultura como fuente de engaño obliga a los hombres a desnaturalizarse de ellos mismos y perpetrar la apariencia. El hombre que vive pendiente de la constante aprobación de los demás hombres, es producto de la cultura civilizatoria que en lugar de combatir la mentira y el mal, genera las herramientas para gestar dentro de los hombres la necesidad de encajar en el gusto de los demás, hasta el punto de prescindir de la moral si con ello se gana estima. Rousseau desarrolla que desde el momento en el que la mirada del hombre está pendiente de la mirada de los demás este pierde su persona. La opinión pública ilustrada, creada bajo la mirada de la cultura no es más que el resultado de la falsa interacción de los individuos en su incesante necesidad de aceptación.
En el discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres Rousseau expone las distintas etapas de las relaciones sociales a través de la historia:
En una primera etapa se encuentra el espacio natural. En donde los hombres viven de forma autónoma e individual y la colaboración entre los individuos es ocasional, es decir no existen las relaciones estables. La segunda etapa es determinada por el fin de la vida nómada, la creación de la familia y el establecimiento de un espacio afectivo de relación. Es precisamente en ésta etapa donde Rousseau ubica el nacimiento de la opinión pública como resultado de la interacción del continuo contacto que supone la vida grupal. “En un momento en el que los hombres descubren las ventajas de la convivencia y se disponen a gozar de la paz de la recién instaurada familia, cuando el trabajo es la prolongación personal de la armonía entre el individuo y naturaleza, cuando los grupos van formando el lenguaje a través de una reciprocidad de sentimientos y necesidades, sólo en ese momento la opinión es realmente pública” (Op.Cit:73). La tercera etapa de la evolución de las relaciones sociales de acuerdo a Rousseau lleva consigo una separación radical del hombre con su entorno. El crecimiento de las comunidades ahora asentadas obligan a los hombres a idear un tipo de organización más acabado. Con el crecimiento del nivel de organización comienza a existir la distinción. Los progresos económicos generan la creación de nuevas necesidades y con esto se inaugura el reino de la apariencia. De esta manera se genera la ansiedad de agradar y la opinión publica concebida como armonía decae y se pervierte en opinión pública ilustrada. La opinión ya no es el reflejo de la comunidad, ésta se transforma en opinión privada.
En la última obra a analizar, el contrato social, Rousseau construye un modelo de sociedad ideal. El objetivo de dicha obra es ilustrar una posible solución teórica para la restauración de la bondad de los hombres y recuperar la sinceridad de las relaciones sociales. Los hombres al perder la naturaleza perdieron su inocencia y espontaneidad. Rousseau intenta edificar un nuevo principio moralmente normativo en el que las relaciones de los hombres se construyan a partir de la voluntad y no del sometimiento. “El nuevo contrato no trata de controlar cuantitativamente el poder, puesto que si el origen de éste es injusto cabe suponer que interpretaría gratuitamente la ley, sino de cambiar su origen y fundamento jurídico de raíz. El contrato social es un tratado sobre la legitimidad del poder, planteado como algo voluntarioso y libre…” (Op. Cit: 76).
En la nueva forma de organización social que Rousseau desarrolla dentro del trabajo del contrato social, se expone de forma clara la función de la comunidad. El individuo se describe como un ser que vive la política. Al formar parte del contrato voluntarioso el propio individuo desarrolla una nueva práctica moral en la que todos los hombres participan, cediendo de esta manera su vida privada a la esfera pública por el bien común.
La construcción de esta sociedad utópica tiene su desarrollo en función al concepto de la voluntad general. Ella se comprende como el elemento que unifica los criterios e interioriza en los hombres el deseo de actuar libremente por el bien común, por el funcionamiento siempre correcto de la sociedad, sacrificando así la individualidad por la solidaridad permanente.
El contrato social y así la participación total de los ciudadanos en los asuntos de carácter público traería consigo una concepción democrática de la opinión pública, pues si el contrato retoma en si mismo la libertad y la verdad del estado de naturaleza la opinión pública se constituiría ahora como libre y colectiva, un espacio de discusión ilimitado. Sin embargo Rousseau no lo concibe así. El concepto de la voluntad general choca frontalmente con el de opinión publica, pues ¿cómo puede existir un régimen de opinión que lleva consigo la diversidad generada por la individualidad, en una sociedad que se pretende uniformada por la voluntad general? En este sentido se ve de forma implícita que el régimen de opinión no se sostendría en una sociedad que se pretende “homogénea” como lo era la planteada por el contrato social. “La voluntad general supone la anulación del juicio individual, y no sólo eso, sino que la disensión respecto a la opinión pública es muestra, además de error, de egoísmo, puesto que la moral y razón son inseparables donde se vive la libertad común.” (Op. Cit: 81). La opinión pública es un instrumento del Estado al servicio de la voluntad general.
Bibliografía.
BÉJAR, H. “Rousseau: Opinión publica y voluntad general”, En Revista REIS- Revista Española de investigaciones sociológicas/ en línea/, núm. 18. Disponible en http://www.reis.cis.es/
ROUSSEAU, J. J. “El contrato social” Buenos Aires. Editorial Losada, 2003.
ROUSSEAU, J. J. “Discurso sobre las ciencias y las artes”, En www.infotematica.com.ar
SABINE, H. George, “El redescubrimiento de la comunidad: Rousseau.” En SABINE, H. George, Historia de la teoría política”. México, Fondo de cultura económica, 2002. 439-452.
En el discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres Rousseau expone las distintas etapas de las relaciones sociales a través de la historia:
En una primera etapa se encuentra el espacio natural. En donde los hombres viven de forma autónoma e individual y la colaboración entre los individuos es ocasional, es decir no existen las relaciones estables. La segunda etapa es determinada por el fin de la vida nómada, la creación de la familia y el establecimiento de un espacio afectivo de relación. Es precisamente en ésta etapa donde Rousseau ubica el nacimiento de la opinión pública como resultado de la interacción del continuo contacto que supone la vida grupal. “En un momento en el que los hombres descubren las ventajas de la convivencia y se disponen a gozar de la paz de la recién instaurada familia, cuando el trabajo es la prolongación personal de la armonía entre el individuo y naturaleza, cuando los grupos van formando el lenguaje a través de una reciprocidad de sentimientos y necesidades, sólo en ese momento la opinión es realmente pública” (Op.Cit:73). La tercera etapa de la evolución de las relaciones sociales de acuerdo a Rousseau lleva consigo una separación radical del hombre con su entorno. El crecimiento de las comunidades ahora asentadas obligan a los hombres a idear un tipo de organización más acabado. Con el crecimiento del nivel de organización comienza a existir la distinción. Los progresos económicos generan la creación de nuevas necesidades y con esto se inaugura el reino de la apariencia. De esta manera se genera la ansiedad de agradar y la opinión publica concebida como armonía decae y se pervierte en opinión pública ilustrada. La opinión ya no es el reflejo de la comunidad, ésta se transforma en opinión privada.
En la última obra a analizar, el contrato social, Rousseau construye un modelo de sociedad ideal. El objetivo de dicha obra es ilustrar una posible solución teórica para la restauración de la bondad de los hombres y recuperar la sinceridad de las relaciones sociales. Los hombres al perder la naturaleza perdieron su inocencia y espontaneidad. Rousseau intenta edificar un nuevo principio moralmente normativo en el que las relaciones de los hombres se construyan a partir de la voluntad y no del sometimiento. “El nuevo contrato no trata de controlar cuantitativamente el poder, puesto que si el origen de éste es injusto cabe suponer que interpretaría gratuitamente la ley, sino de cambiar su origen y fundamento jurídico de raíz. El contrato social es un tratado sobre la legitimidad del poder, planteado como algo voluntarioso y libre…” (Op. Cit: 76).
En la nueva forma de organización social que Rousseau desarrolla dentro del trabajo del contrato social, se expone de forma clara la función de la comunidad. El individuo se describe como un ser que vive la política. Al formar parte del contrato voluntarioso el propio individuo desarrolla una nueva práctica moral en la que todos los hombres participan, cediendo de esta manera su vida privada a la esfera pública por el bien común.
La construcción de esta sociedad utópica tiene su desarrollo en función al concepto de la voluntad general. Ella se comprende como el elemento que unifica los criterios e interioriza en los hombres el deseo de actuar libremente por el bien común, por el funcionamiento siempre correcto de la sociedad, sacrificando así la individualidad por la solidaridad permanente.
El contrato social y así la participación total de los ciudadanos en los asuntos de carácter público traería consigo una concepción democrática de la opinión pública, pues si el contrato retoma en si mismo la libertad y la verdad del estado de naturaleza la opinión pública se constituiría ahora como libre y colectiva, un espacio de discusión ilimitado. Sin embargo Rousseau no lo concibe así. El concepto de la voluntad general choca frontalmente con el de opinión publica, pues ¿cómo puede existir un régimen de opinión que lleva consigo la diversidad generada por la individualidad, en una sociedad que se pretende uniformada por la voluntad general? En este sentido se ve de forma implícita que el régimen de opinión no se sostendría en una sociedad que se pretende “homogénea” como lo era la planteada por el contrato social. “La voluntad general supone la anulación del juicio individual, y no sólo eso, sino que la disensión respecto a la opinión pública es muestra, además de error, de egoísmo, puesto que la moral y razón son inseparables donde se vive la libertad común.” (Op. Cit: 81). La opinión pública es un instrumento del Estado al servicio de la voluntad general.
Bibliografía.
BÉJAR, H. “Rousseau: Opinión publica y voluntad general”, En Revista REIS- Revista Española de investigaciones sociológicas/ en línea/, núm. 18. Disponible en http://www.reis.cis.es/
ROUSSEAU, J. J. “El contrato social” Buenos Aires. Editorial Losada, 2003.
ROUSSEAU, J. J. “Discurso sobre las ciencias y las artes”, En www.infotematica.com.ar
SABINE, H. George, “El redescubrimiento de la comunidad: Rousseau.” En SABINE, H. George, Historia de la teoría política”. México, Fondo de cultura económica, 2002. 439-452.
1 comentario:
Muchas gracias!! Precisamente he andado leyendo sobre Rousseau. saludos!
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