En la década de los 90´s la mayoría de los países de América Latina sufrieron reformas constitucionales importantes. Estos cambios constitucionales que se generaron en América Latina tenían un objetivo claro; el reconocimiento formal de la identidad y los derechos de los pueblos indígenas.
El trabajo de Donna Lee Van Cott se concentra básicamente en explicar ¿Cuáles fueron los factores que colaboraron, para que estas reformas constitucionales fueran llevadas a cabo? De acuerdo a la autora, la implementación de las reformas constitucionales en los países de América Latina –particularmente los países que se localizan en el centro de los Andes– responden esencialmente a dos factores. Un primer factor que influyó de manera directa fue el de la crisis de legitimidad que los gobiernos Latinoamericanos estaban enfrentando. El segundo factor que facilitó la realización de las reformas, tiene que ver con el nivel de maduración que las organizaciones indígenas de cada país fueron adquiriendo. De acuerdo a la autora, estos dos factores son esenciales para explicar la naturaleza de las reformas constitucionales.
De acuerdo a Van Cott, dentro de la perspectiva de las organizaciones indígenas de cada país analizado (Colombia, Ecuador y Bolivia) se ve de forma nítida la existencia de cierta compatibilidad en los argumentos de estas organizaciones. La demanda de autonomía y la reorganización territorial son permanentes. “Indigenous claims to territorial and political autonomy provide the institutional framework for the exercise of all other rights” (Van Cott. 2002).
Los argumentos centrales que las organizaciones indígenas toman como estandarte se podrían resumir en cuatro: 1) La democracia existente como democracia excluyente. 2) El fracaso del modelo europeo esencialmente homogéneo. 3) La ciudadanía tradicional insuficiente. 4) La demanda de una nueva construcción de ciudadanía (ciudanía diferenciada).
Desde mi punto de vista el análisis de Van Cott es pertinente. La importancia del tema del reconocimiento ha cobrado fuerza en los países Latinoamericanos. Generalizando los términos, Latinoamérica podría considerase como una sociedad dividida. La presencia de grupos indígenas y la lucha de las organizaciones campesinas permiten que el discurso del reconocimiento siga presente dentro de la agenda gubernamental. Si bien es cierto que dentro de los países latinoamericanos se han conseguido avances constitucionales con respecto al tema del reconocimiento identitario el problema va más allá. ¿Qué tanta apertura debe de existir dentro de un sistema democrático? ¿Es el reconocimiento total de todos los sectores lo que aseguraría en algún momento el bienestar de estos? ¿Que nivel de autonomía debe de existir dentro de las comunidades indígenas? ¿Reconocimiento para quienes? ¿Reconocimiento hasta donde? Estas preguntas se encuentran implícitas dentro del análisis que Van Cott realiza.
Los avances que se han desarrollado en países como Colombia y Bolivia dejan en claro que existe un interés generalizado en brindar apertura a sectores que fueron en algún momento excluidos. El nivel de organización adquirido por los grupos indígenas deja en claro que dentro de la sociedad existe un proceso de concientización. La toma de conciencia de los sectores excluidos representa en primer lugar un avance en los procesos democráticos, pues se puede sostener que los ciudadanos son ciudadanos informados en los temas de carácter público. Sin embargo, esto también representa un problema ¿Cómo dar salida a las peticiones de estos ciudadanos interesados en los temas públicos? A mayor grado de concientización y de organización de la sociedad civil las respuestas del Estado tienen que ser más eficientes.
Las reformas constitucionales que se han realizado en América Latina son pruebas de que el reconocimiento es un tema que va íntimamente ligado con el proceso democrático. Los retos que presenta el tema del reconocimiento es uno de los tantos retos que el los regímenes democráticos enfrentan. La inclusión, la apertura, y el reconocimiento son temas esenciales dentro de cualquier sistema que se diga democrático. El reconocimiento de las diferencias tiene que franquear los horizontes legales e instaurase dentro de la cultura de la sociedad. Un primer paso se ha dado, el reconocimiento legal de la diferencia, pero ahora, ¿hacia donde?
El trabajo de Donna Lee Van Cott se concentra básicamente en explicar ¿Cuáles fueron los factores que colaboraron, para que estas reformas constitucionales fueran llevadas a cabo? De acuerdo a la autora, la implementación de las reformas constitucionales en los países de América Latina –particularmente los países que se localizan en el centro de los Andes– responden esencialmente a dos factores. Un primer factor que influyó de manera directa fue el de la crisis de legitimidad que los gobiernos Latinoamericanos estaban enfrentando. El segundo factor que facilitó la realización de las reformas, tiene que ver con el nivel de maduración que las organizaciones indígenas de cada país fueron adquiriendo. De acuerdo a la autora, estos dos factores son esenciales para explicar la naturaleza de las reformas constitucionales.
De acuerdo a Van Cott, dentro de la perspectiva de las organizaciones indígenas de cada país analizado (Colombia, Ecuador y Bolivia) se ve de forma nítida la existencia de cierta compatibilidad en los argumentos de estas organizaciones. La demanda de autonomía y la reorganización territorial son permanentes. “Indigenous claims to territorial and political autonomy provide the institutional framework for the exercise of all other rights” (Van Cott. 2002).
Los argumentos centrales que las organizaciones indígenas toman como estandarte se podrían resumir en cuatro: 1) La democracia existente como democracia excluyente. 2) El fracaso del modelo europeo esencialmente homogéneo. 3) La ciudadanía tradicional insuficiente. 4) La demanda de una nueva construcción de ciudadanía (ciudanía diferenciada).
Desde mi punto de vista el análisis de Van Cott es pertinente. La importancia del tema del reconocimiento ha cobrado fuerza en los países Latinoamericanos. Generalizando los términos, Latinoamérica podría considerase como una sociedad dividida. La presencia de grupos indígenas y la lucha de las organizaciones campesinas permiten que el discurso del reconocimiento siga presente dentro de la agenda gubernamental. Si bien es cierto que dentro de los países latinoamericanos se han conseguido avances constitucionales con respecto al tema del reconocimiento identitario el problema va más allá. ¿Qué tanta apertura debe de existir dentro de un sistema democrático? ¿Es el reconocimiento total de todos los sectores lo que aseguraría en algún momento el bienestar de estos? ¿Que nivel de autonomía debe de existir dentro de las comunidades indígenas? ¿Reconocimiento para quienes? ¿Reconocimiento hasta donde? Estas preguntas se encuentran implícitas dentro del análisis que Van Cott realiza.
Los avances que se han desarrollado en países como Colombia y Bolivia dejan en claro que existe un interés generalizado en brindar apertura a sectores que fueron en algún momento excluidos. El nivel de organización adquirido por los grupos indígenas deja en claro que dentro de la sociedad existe un proceso de concientización. La toma de conciencia de los sectores excluidos representa en primer lugar un avance en los procesos democráticos, pues se puede sostener que los ciudadanos son ciudadanos informados en los temas de carácter público. Sin embargo, esto también representa un problema ¿Cómo dar salida a las peticiones de estos ciudadanos interesados en los temas públicos? A mayor grado de concientización y de organización de la sociedad civil las respuestas del Estado tienen que ser más eficientes.
Las reformas constitucionales que se han realizado en América Latina son pruebas de que el reconocimiento es un tema que va íntimamente ligado con el proceso democrático. Los retos que presenta el tema del reconocimiento es uno de los tantos retos que el los regímenes democráticos enfrentan. La inclusión, la apertura, y el reconocimiento son temas esenciales dentro de cualquier sistema que se diga democrático. El reconocimiento de las diferencias tiene que franquear los horizontes legales e instaurase dentro de la cultura de la sociedad. Un primer paso se ha dado, el reconocimiento legal de la diferencia, pero ahora, ¿hacia donde?
BIBLIOGRAFIA
VAN, COTT, Donna Lee “Constitutional Reform in the Andes: Redefining Indigenous-State Relations” en Rachel Sieder, Multiculturalism in Latin America. Playgrave, 2002.
VAN, COTT, Donna Lee “Constitutional Reform in the Andes: Redefining Indigenous-State Relations” en Rachel Sieder, Multiculturalism in Latin America. Playgrave, 2002.


