lunes, 10 de noviembre de 2008

Donn Lee Van Cott. Reformas Constitucionales en los Andes.

En la década de los 90´s la mayoría de los países de América Latina sufrieron reformas constitucionales importantes. Estos cambios constitucionales que se generaron en América Latina tenían un objetivo claro; el reconocimiento formal de la identidad y los derechos de los pueblos indígenas.
El trabajo de Donna Lee Van Cott se concentra básicamente en explicar ¿Cuáles fueron los factores que colaboraron, para que estas reformas constitucionales fueran llevadas a cabo? De acuerdo a la autora, la implementación de las reformas constitucionales en los países de América Latina –particularmente los países que se localizan en el centro de los Andes– responden esencialmente a dos factores. Un primer factor que influyó de manera directa fue el de la crisis de legitimidad que los gobiernos Latinoamericanos estaban enfrentando. El segundo factor que facilitó la realización de las reformas, tiene que ver con el nivel de maduración que las organizaciones indígenas de cada país fueron adquiriendo. De acuerdo a la autora, estos dos factores son esenciales para explicar la naturaleza de las reformas constitucionales.
De acuerdo a Van Cott, dentro de la perspectiva de las organizaciones indígenas de cada país analizado (Colombia, Ecuador y Bolivia) se ve de forma nítida la existencia de cierta compatibilidad en los argumentos de estas organizaciones. La demanda de autonomía y la reorganización territorial son permanentes. “Indigenous claims to territorial and political autonomy provide the institutional framework for the exercise of all other rights” (Van Cott. 2002).
Los argumentos centrales que las organizaciones indígenas toman como estandarte se podrían resumir en cuatro: 1) La democracia existente como democracia excluyente. 2) El fracaso del modelo europeo esencialmente homogéneo. 3) La ciudadanía tradicional insuficiente. 4) La demanda de una nueva construcción de ciudadanía (ciudanía diferenciada).
Desde mi punto de vista el análisis de Van Cott es pertinente. La importancia del tema del reconocimiento ha cobrado fuerza en los países Latinoamericanos. Generalizando los términos, Latinoamérica podría considerase como una sociedad dividida. La presencia de grupos indígenas y la lucha de las organizaciones campesinas permiten que el discurso del reconocimiento siga presente dentro de la agenda gubernamental. Si bien es cierto que dentro de los países latinoamericanos se han conseguido avances constitucionales con respecto al tema del reconocimiento identitario el problema va más allá. ¿Qué tanta apertura debe de existir dentro de un sistema democrático? ¿Es el reconocimiento total de todos los sectores lo que aseguraría en algún momento el bienestar de estos? ¿Que nivel de autonomía debe de existir dentro de las comunidades indígenas? ¿Reconocimiento para quienes? ¿Reconocimiento hasta donde? Estas preguntas se encuentran implícitas dentro del análisis que Van Cott realiza.
Los avances que se han desarrollado en países como Colombia y Bolivia dejan en claro que existe un interés generalizado en brindar apertura a sectores que fueron en algún momento excluidos. El nivel de organización adquirido por los grupos indígenas deja en claro que dentro de la sociedad existe un proceso de concientización. La toma de conciencia de los sectores excluidos representa en primer lugar un avance en los procesos democráticos, pues se puede sostener que los ciudadanos son ciudadanos informados en los temas de carácter público. Sin embargo, esto también representa un problema ¿Cómo dar salida a las peticiones de estos ciudadanos interesados en los temas públicos? A mayor grado de concientización y de organización de la sociedad civil las respuestas del Estado tienen que ser más eficientes.
Las reformas constitucionales que se han realizado en América Latina son pruebas de que el reconocimiento es un tema que va íntimamente ligado con el proceso democrático. Los retos que presenta el tema del reconocimiento es uno de los tantos retos que el los regímenes democráticos enfrentan. La inclusión, la apertura, y el reconocimiento son temas esenciales dentro de cualquier sistema que se diga democrático. El reconocimiento de las diferencias tiene que franquear los horizontes legales e instaurase dentro de la cultura de la sociedad. Un primer paso se ha dado, el reconocimiento legal de la diferencia, pero ahora, ¿hacia donde?
BIBLIOGRAFIA
VAN, COTT, Donna Lee “Constitutional Reform in the Andes: Redefining Indigenous-State Relations” en Rachel Sieder, Multiculturalism in Latin America. Playgrave, 2002.

martes, 7 de octubre de 2008

Parsons, Talcott, “El marco de referencia de la acción y la teoría general de los sistemas de acción".

Parsons intenta establecer de forma general los conceptos fundamentales que ayudaran a comprender la teoría del sistema social. El punto de referencia de Parsons es el sistema social de acción y este a su vez encuentra sentido- para el análisis de Parsons- en el concepto de marco de referencia u “orientación”. La orientación se podría definir como la elección que los actores individuales tienen en determinadas situaciones. La situación es objeto de orientación, pues un sujeto interactúa de forma distinta en sintonía con el escenario en el que se ve inmerso. Dentro de los términos de la acción Parsons distingue principalmente tres mundos de objetos: sociales, físicos y culturales. El mundo social se divide esencialmente en dos apartados de referencia de comportamiento: 1) Alter, que se refiere a la orientación dada por la expectativa del comportamiento de otros individuos, 2) y el Ego, que encuentra la referencia de comportamiento en el mismo individuo. El mundo físico se relación con los posibles escenarios de acción del individuo (medio ambiente). Los objetos culturales representan elementos simbólicos que establecen pautas de conducta referenciada en tradiciones culturales. En cuanto al concepto de acción Parsons establece que este término se comprende a través de la relación que existe en el sistema actor-situación. De acuerdo a esto, Parsons clarifica el concepto y considera que la acción de los actores responde esencialmente a las “expectativas” de estos, y por lo tanto, la acción no obedece a “estímulos” particulares de los actores en cada situación.
¿Como comprende Parsons el sistema social? El sistema social se explica a través del concepto de “Sistema total concreto de acción”. De acuerdo a esto, el sistema total concreto de acción esta configurado a partir de tres grandes sistemas, A) El sistema de personalidad, B) El sistema cultural y C) El sistema social. El sistema social consiste en la forma en la que los actores individuales de la sociedad interactúan entre si, necesariamente condicionados por pautas de conducta establecidos de acuerdo al escenario en el que se desarrollan y las pre-configuraciones aprendidas por las tradiciones culturales. La forma de actuar de los actores estará definida por la búsqueda de la satisfacción de las disposiciones de necesidad (gratificacional y orientacional).
“El sistema de disposiciones de necesidad” comprende la orientación en la que el actor define su acción. Este sistema se divide en tres apartados. A) El gratificacional – lo que obtiene el actor (catética), B) Orientacional – modos en el que se organizan las relaciones- C) Evaluación – como forma de selección ordenada de valores-.
Los valores de orientación de la acción, propios de la evaluación, se explican –de acuerdo a Parsons- a partir del “Sistema de símbolos”. El sistema de símbolos, representa la “tradición cultural”, un sistema compartido de pautas de valor que orientan la acción de los individuos en direcciones preferentes de otras. “La mutualidad de las expectativas está orientada por el orden compartido de significados simbólicos” (Parsons, 1984).

Bibliografía.
Parsons, Talcott, “El marco de referencia de la acción y la teoría general de los sistemas de acción: cultura, personalidad y el puesto de los sistemas sociales” en El sistema social.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Política y Administración. La vinculación Weberiana de los conceptos.

Dentro del debate teórico académico existe una discusión temporalmente reciente en cuanto al tema de la administración pública se refiere. El debate se centra en discutir si la administración pública es una disciplina que se puede desarrollar de forma objetiva e independiente de las posiciones políticas de los actores o bien descubrir, si la interdependencia subjetiva de los actores es intrínsecamente fundamental para llevar a cabo acciones concretas administrativas. De acuerdo a esto, es posible distinguir dos posiciones principales. Por un lado la idea de la objetividad administrativa y por el otro la idea del desarrollo paralelo y vinculado de los conceptos, que reviste a la administración de un aura de subjetividad.
El presente ensayo se centra en descubrir la relación que existe entre los conceptos de administración y política en el pensamiento de Max Weber. Si bien es cierto que en un primer acercamiento la distinción weberiana de los conceptos es lucida en términos teóricos, la comprensión explicativa tiene que ir más allá de la simple descripción de los elementos que constituyen ambos conceptos. ¿Es posible encasillar el pensamiento weberiano en una de las dos posiciones principales que pretenden por un lado unir o por el otro lado separar los conceptos? ¿Existe una emancipación total de los conceptos de política y administración en el pensamiento de Max Weber? ¿Existe en el pensamiento de Max Weber una relación entre administración y política más que una separación? Este trabajo tiene como objetivo esbozar respuestas para estas interrogantes.
Para comprender el pensamiento de Max Weber y específicamente la delimitación conceptual que existe entre los elementos de política y administración es necesario explicar los fundamentos metodológicos en los que el pensamiento del sociólogo de Heidelberg estructura su teoría.
La primera distinción que edifica el pensamiento de Weber es la separación que existe entre las ciencias del espíritu “Verstehen” y las ciencias que pretenden explicar los fenómenos naturales “Erleben”. De acuerdo a esta distinción existen dos clases de aproximaciones que permiten el estudio de fenómenos. Por un lado la comprensión (Verstehen) que se identifica principalmente con la capacidad de otorgarle significación al comportamiento social a través del esfuerzo comprensivo del investigador social. Esta aproximación se encarga del saber ideográfico, del conocimiento comprensivo, de lo particular e irrepetible como son los hechos sociales. En cambio, la explicación (Erleben) se concentra específicamente en el estudio de los fenómenos naturales. Esta aproximación intenta formular leyes generales a través de los cuales es posible predecir el comportamiento de ciertos elementos que se repiten con frecuencia, como son; los fenómenos de la naturaleza. El saber nomotético es la principal característica de este tipo de aproximación.
Con respecto a esta división (Verstehen - Erleben) Max Weber construye una especie de concepto hibrido. Al combinar la explicación y la comprensión como un elemento interdependiente, Weber creía que la aproximación más adecuada hacia las ciencias histórico-sociales era precisamente esa; la comprensión-explicativa. Esta nueva clasificación teórica suponía que existía la posibilidad de construir una ciencia social que se aproximara a la objetividad.
El segundo concepto -más teórico que metodológico- que es fundamental para comprender el pensamiento de Max Weber corresponde a la sociología política o en términos del propio Weber la sociología de la dominación. Es en la sociología de la dominación donde se pone a prueba la validez de la dualidad de la comprensión- explicativa fundamentada en los tipos ideales.
De acuerdo a Weber, en la sociología de la dominación existen tres tipos ideales:
a) La dominación tradicional.- Que se construye y se legitima a partir de la creencia de que existen individuos capaces para gobernar. El peso de la costumbre y el peso de la experiencia histórica es esencial para ejercer este tipo de dominación.
b) La dominación carismática.- Que se fundamenta en la creencia de la existencia de ciertos individuos que nacen con “dones especiales” y que están capacitados para tomar decisiones que se legitiman en base a la creencia de la sociedad del líder mesiánico que hace posible lo imposible.
c) La dominación legal-racional.- Este tipo de dominación descansa en la creencia, de la legalidad de las ordenaciones estatuidas, que permiten ejercer autoridad en nombre del respeto al orden estatuido.
Una vez establecidos los tipos de dominación definiere los dos últimos conceptos que tienen como objetivo otorgar peso argumentativo a mi reflexión.
De acuerdo a Max Weber, el Estado se podría definir como “La asociación política que reclama para si misma el uso de la violencia legitima” (Weber, 1964: 1056) en este sentido se pude desprender que la política “representa la capacidad para aspirar a participar en el poder o a influir en la distribución del poder entre los distintos Estados o, dentro de un mismo Estado, entre los distintos grupos de hombres que lo componen” (Weber, 2005: 8).
¿Cómo se construye el Estado en el pensamiento de Max Weber? El Estado viene a configurar la única asociación política que reclama para si el derecho de dar solución a determinada situación utilizando como medio especifico la coacción y la violencia física. La imposición de hacer prevalecer la voluntad propia del Estado a través de la violencia es la fuente que nutre al Estado de un poder supremo y también le confiere la posibilidad de ejercer control organizativo de la sociedad. El tipo de dominación del Estado corresponde esencialmente al tipo de dominación legal-racional en el cual el orden estatuido obliga a los diversos grupos sociales la obediencia de las normas estatales. ¿Qué es lo que permite que el Estado tenga para si mismo la característica particular de imponer su voluntad a través de la violencia? El poder de dominación que se vincula principalmente por el poder del saber; el poder de la administración burocrática. “El tipo más puro de dominación legal-racional es la dominación burocrática (administrativa). Su idea básica es: que cualquier derecho puede crearse y modificarse por medio de un estatuto sancionado correctamente en cuanto a la forma. La asociación dominante es elegida o nombrada, y ella misma y todas sus partes son servicios…” (Weber, 1964: 708).
De acuerdo a este planteamiento se desprende que el fundamento del poder del Estado no se encuentra únicamente en la legitimidad que le es otorgado a este - a través de la dominación legal-racional- sino en la capacidad organizativa, administrativa y burocrática que el Estado posee. Es precisamente de esta manera como el Estado surge, a través del empoderamiento de las diversas organizaciones administrativas. El Estado toma posesión de los pequeños grupos administrativos y los engloba en una sola institución capaz de decidir y de ejercer el recurso de la violencia legítima.
En este sentido es visible la relación que existe entre el origen del Estado y los principios de organización y administración burocrática. Para Weber la continua burocratización Estatal es fundamental para explicar el desarrollo del Estado occidental capitalista. La máxima expresión de la organización burocrática fue el factor que permitió la racionalización administrativa del Estado.
El concepto de política se relaciona esencialmente con la capacidad de participar o inferir de cierta manera en las decisiones que competen al poder del Estado. El acceso que permite la posibilidad de participar es ocupado –al menos en su forma pura- por los políticos profesionales. Los profesionales de la política son funcionarios del Estado que viven “para” la política. “Quien vive para la política tiene que ser económicamente libre, es decir que sus ingresos no han de depender del hecho de que él consagre a obtenerlos todo o una parte importante de sus trabajo personal y de sus pensamientos” (Weber, 2005:17). Esta característica de independencia económica es fundamental para que las decisiones de los políticos profesionales que viven para la política no sean viciadas en aras de obtener riqueza material. Weber distingue a otro tipo de políticos profesionales; los que viven “de” la política. Este tipo de funcionarios públicos dependen para su subsistencia de la remuneración económica que sus logros políticos le otorgan. Es decir, el funcionario que vive “de” la política no es un profesional libre, y por lo tanto, sus decisiones no siempre estarán orientadas al máximo beneficio.
Pareciera ser que Weber distingue de esta manera al administrador. El administrador vendría a representar al político que vive “de” la política. Es decir, un individuo calificado y profesional que compite por la posibilidad de obtener poder estatal, pero que sus decisiones, estarían orientadas hacia intereses propios, en virtud de poseer beneficios de tipo económicos.
Ciertamente existe una vinculación entre el político y el administrador. Ambos son funcionarios profesionales que compiten por el poder. Sin embargo la vocación de cada uno de ellos esta orientada hacia fines distintos.
Retomando los principios metodológicos de Weber podemos desarrollar un segundo momento de aproximación entre los conceptos de administración y política. La comprensión –explicativa permite desarrollar un entendimiento superior a los hechos sociales. Ahora bien, esta herramienta viene a representar a los sujetos que comprenden este análisis. Por un lado el administrador es el profesional de la política que tiene un conocimiento técnico-objetivo, en el cual las características propias de este saber se identifican más con el elemento metodológico de la explicación. En cambio el político profesional representa el elemento de la comprensión por las características propias de su saber, un saber que se orienta en virtud de la ética de la responsabilidad, un conocimiento “subjetivo” edificado por la experiencia. ¿Es el político- administrador el sujeto típico- ideal que podría tomar las decisiones políticas más eficientes? Flexibilizando y adaptando los conceptos metodológicos de Weber esta idea no parece tan aventurada.
¿Cuáles son las conexiones que existen entre administración y política en el pensamiento de Max Weber?
1) El fundamento del Estado como una entidad que construye su poder a través del poder administrativo y en consecuencia de esto se desarrolla posteriormente el poder político.
2) La relación existente entre políticos y administradores, como funcionarios considerados ambos, como políticos profesionales, con capacidad de aspirar a la posibilidad de ejercer inferencia en la distribución del poder del Estado, pero, con orientaciones distintas en cuanto a los fines de refiere.
3) La relación dialéctica que consiste en la comprensión-explicativa nos permite conjugar los conceptos administración (explicación) y política (comprensión) para formar una especie de concepto hibrido que construye al individuo más apto para llevar acabo las decisiones políticas.
A través del desarrollo de los conceptos esenciales en el pensamiento de Max Weber es posible observar que existe una relación más que un distanciamiento entre los conceptos de administración y política. Creo que ambos conceptos juegan un papel esencial en el pensamiento de Weber y que su interrelación si bien no es clara en un análisis superficial, en un análisis más profundo si existen elementos que nos permiten esclarecer los puntos en los que ambos elementos se complementan y se unen.

Bibliografía.
GIL, Villegas Francisco. “Los fundamentos políticos de la teoría de la administración pública”. En Méndez José Luis (Comp.). Lecturas básicas de administración y políticas pública. COLMEX, 2000. Pp. 49-74.
WEBER, Max. “Sociología de la dominación” En Weber Max. Economía y sociedad. México. Fondo de cultura económica. 2005. Pp. 695- 1024.
WEBER, Max. “El político y el científico”. México. Colofón. 2005.
WEBER, Max. “La objetividad cognoscitiva de las ciencias sociales y de la política social”. En Weber, Max. Ensayos sobre metodología sociológica.

viernes, 26 de septiembre de 2008

La Opinión Pública en el Pensamiento de Rousseau

El concepto de opinión pública desde la perspectiva de Jean Jacques Rousseau se comprender a partir del análisis de sus diversas obras. En ellas, el autor expone de manera implícita no sólo los elementos del concepto sino la relación de éste con el espacio sociopolítico y cultural de su época. A la luz de sus textos intentare explicar los diversos posicionamientos del autor en relación a la opinión pública. Es importante señalar que para tal empresa es necesario retomar algunas de las teorías más representativas que edifican el pensamiento de este importante filósofo.
En su primer discurso titulado Discurso sobre las ciencias y el arte, Rousseau acomete una crítica feroz contra los principales postulados de la Ilustración. En este, se describe al proceso de civilización como un enemigo de la verdad y la libertad. La cultura -de acuerdo a Rousseau- es el mundo de las apariencias, del engaño, es el signo a través del cual se observa la perdida de la “sinceridad” en las relaciones sociales y la confrontación de dos estructuras. “Por un lado, -el ser-, ámbito de las relaciones inmediatas, de la comunicación diáfana, de la verdad, en suma; por otro -el parecer-, marco de los lazos mediados por el egoísmo, la opacidad, la falsedad y el engaño”(Béjar:70 ). Es en este sentido en el que Rousseau ubica la aparición de la opinión pública ilustrada. La cultura como fuente de engaño obliga a los hombres a desnaturalizarse de ellos mismos y perpetrar la apariencia. El hombre que vive pendiente de la constante aprobación de los demás hombres, es producto de la cultura civilizatoria que en lugar de combatir la mentira y el mal, genera las herramientas para gestar dentro de los hombres la necesidad de encajar en el gusto de los demás, hasta el punto de prescindir de la moral si con ello se gana estima. Rousseau desarrolla que desde el momento en el que la mirada del hombre está pendiente de la mirada de los demás este pierde su persona. La opinión pública ilustrada, creada bajo la mirada de la cultura no es más que el resultado de la falsa interacción de los individuos en su incesante necesidad de aceptación.
En el discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres Rousseau expone las distintas etapas de las relaciones sociales a través de la historia:
En una primera etapa se encuentra el espacio natural. En donde los hombres viven de forma autónoma e individual y la colaboración entre los individuos es ocasional, es decir no existen las relaciones estables. La segunda etapa es determinada por el fin de la vida nómada, la creación de la familia y el establecimiento de un espacio afectivo de relación. Es precisamente en ésta etapa donde Rousseau ubica el nacimiento de la opinión pública como resultado de la interacción del continuo contacto que supone la vida grupal. “En un momento en el que los hombres descubren las ventajas de la convivencia y se disponen a gozar de la paz de la recién instaurada familia, cuando el trabajo es la prolongación personal de la armonía entre el individuo y naturaleza, cuando los grupos van formando el lenguaje a través de una reciprocidad de sentimientos y necesidades, sólo en ese momento la opinión es realmente pública” (Op.Cit:73). La tercera etapa de la evolución de las relaciones sociales de acuerdo a Rousseau lleva consigo una separación radical del hombre con su entorno. El crecimiento de las comunidades ahora asentadas obligan a los hombres a idear un tipo de organización más acabado. Con el crecimiento del nivel de organización comienza a existir la distinción. Los progresos económicos generan la creación de nuevas necesidades y con esto se inaugura el reino de la apariencia. De esta manera se genera la ansiedad de agradar y la opinión publica concebida como armonía decae y se pervierte en opinión pública ilustrada. La opinión ya no es el reflejo de la comunidad, ésta se transforma en opinión privada.
En la última obra a analizar, el contrato social, Rousseau construye un modelo de sociedad ideal. El objetivo de dicha obra es ilustrar una posible solución teórica para la restauración de la bondad de los hombres y recuperar la sinceridad de las relaciones sociales. Los hombres al perder la naturaleza perdieron su inocencia y espontaneidad. Rousseau intenta edificar un nuevo principio moralmente normativo en el que las relaciones de los hombres se construyan a partir de la voluntad y no del sometimiento. “El nuevo contrato no trata de controlar cuantitativamente el poder, puesto que si el origen de éste es injusto cabe suponer que interpretaría gratuitamente la ley, sino de cambiar su origen y fundamento jurídico de raíz. El contrato social es un tratado sobre la legitimidad del poder, planteado como algo voluntarioso y libre…” (Op. Cit: 76).
En la nueva forma de organización social que Rousseau desarrolla dentro del trabajo del contrato social, se expone de forma clara la función de la comunidad. El individuo se describe como un ser que vive la política. Al formar parte del contrato voluntarioso el propio individuo desarrolla una nueva práctica moral en la que todos los hombres participan, cediendo de esta manera su vida privada a la esfera pública por el bien común.
La construcción de esta sociedad utópica tiene su desarrollo en función al concepto de la voluntad general. Ella se comprende como el elemento que unifica los criterios e interioriza en los hombres el deseo de actuar libremente por el bien común, por el funcionamiento siempre correcto de la sociedad, sacrificando así la individualidad por la solidaridad permanente.
El contrato social y así la participación total de los ciudadanos en los asuntos de carácter público traería consigo una concepción democrática de la opinión pública, pues si el contrato retoma en si mismo la libertad y la verdad del estado de naturaleza la opinión pública se constituiría ahora como libre y colectiva, un espacio de discusión ilimitado. Sin embargo Rousseau no lo concibe así. El concepto de la voluntad general choca frontalmente con el de opinión publica, pues ¿cómo puede existir un régimen de opinión que lleva consigo la diversidad generada por la individualidad, en una sociedad que se pretende uniformada por la voluntad general? En este sentido se ve de forma implícita que el régimen de opinión no se sostendría en una sociedad que se pretende “homogénea” como lo era la planteada por el contrato social. “La voluntad general supone la anulación del juicio individual, y no sólo eso, sino que la disensión respecto a la opinión pública es muestra, además de error, de egoísmo, puesto que la moral y razón son inseparables donde se vive la libertad común.” (Op. Cit: 81). La opinión pública es un instrumento del Estado al servicio de la voluntad general.

Bibliografía.
BÉJAR, H. “Rousseau: Opinión publica y voluntad general”, En Revista REIS- Revista Española de investigaciones sociológicas/ en línea/, núm. 18. Disponible en http://www.reis.cis.es/
ROUSSEAU, J. J. “El contrato social” Buenos Aires. Editorial Losada, 2003.
ROUSSEAU, J. J. “Discurso sobre las ciencias y las artes”, En www.infotematica.com.ar
SABINE, H. George, “El redescubrimiento de la comunidad: Rousseau.” En SABINE, H. George, Historia de la teoría política”. México, Fondo de cultura económica, 2002. 439-452.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Luhmann, Niklas y Raffaele De Georgio. Teoría de la sociedad.

La perspectiva sociológica desarrollada por Niklas Luhmann tiene como objetivo fundamental esbozar una teoría que tenga como centro de su análisis el sistema social de la sociedad moderna. Para tal empresa Niklas Luhmann advierte diversas dificultades. La primera de ellas se relaciona esencialmente con el punto de partida que dicha teoría del sistema social debería de tener.
Luhmann identifica que para otorgar una explicación integral del sistema social es necesario localizar un punto de partida para tal teoría. La inexistencia del objeto de estudio de las teorías que pretenden explicar a la sociedad como sistema es una primera dificultad. Luhmann desarrolla que el objetivo de describir a la sociedad es una empresa que debe de realizarse desde dentro de la propia sociedad. Para tal objetivo, Luhmann otorga una importancia fundamental al concepto de comunicación. Para cualquier operación que se pretenda explicar dentro de la sociedad, el propio elemento de comunicación es un objeto interno que explica dicha operación. La sociedad no se comprende sin antes comprender que existe dentro de ella la propia respuesta de su entendimiento. La comunicación -como proceso interno- explica a la sociedad.
Luhmann sostiene que a través de la historia del pensamiento sociológico los planteamientos teóricos no han sabido dar respuesta a este problema de la localización de objeto de estudio. "Hacia finales del siglo XIX parecía que la ausencia de vínculos entre la descripción de la sociedad y su objeto fuera una condición para la cientificidad. Cuando se manifestaban algunos de estos vínculos, la descripción era considerada ideología y, por tanto se la descartaba." (Luhmann, 1992: 28). En relación al problema de la separación de objeto, Luhmann destaca que con respecto a la sociología clásica existieron esbozos que ofrecieron un marco más amplio para la resolución de este problema epistemológico y metodológico.
Dentro del análisis de Niklas Luhmann se advierte un problema fundamental: La falta de una metodología capaz de tratar sistemas altamente complejos es un obstáculo que las propias teorías sociológicas del pasado no han logrado sortear. Siguiendo el concepto de obstáculos epistemológicos desarrollado por Bachelart, Luhmann vislumbra tres problemas esenciales dentro de la teoría sociológica de los sistemas: 1) Qué una sociedad está constituida por hombres concretos y por relaciones entre los hombres. 2) Qué las sociedades son unidades regionales, territorialmente delimitadas. 3) Qué las sociedades, por tanto, pueden ser observadas desde el exterior cómo grupos de hombres o cómo territorios.
Luhmann dentro del análisis expone una crítica a estos supuestos que configuran la teoría sociológica sistémica contemporánea, y sostiene que dichos supuestos son aun latentes por el temor de la sociología a quedarse sin una medida para evaluar a la sociedad.
Luhmann sostiene que en relación a la distinción de sistema y entorno es necesario detener el análisis en el propio concepto de distinción. La comprensión del concepto de distinción se desarrolla en sintonía antagónica con el concepto de objeto. "El rechazo del concepto de objeto nos permite no sólo tomar distancia de las implicaciones conexas con el uso de esquemas relativos a aquel concepto, sino que además nos permite evitar, negándoles desde el principio cualquier espacio conceptual, aquellos presupuestos del tipo de las sustancias sobre los que se ha construido el análisis sociológico, aun cuando se haya desarrollado a escalas altamente formales." (Luhmann, 1992: 34). La distinción, es a su vez, forma, es diferencia e indicación dentro de la similitud. En este sentido, se sostiene que la forma es autorreferencia desarrollada, autorreferencia de una forma que se distingue de un elemento más amplio, que no se separa sino que se particulariza. Determinar e indicar en cuanto a operaciones consiste en fijar una forma, con la consecuencia de que se instaura una diferencia que produce una simultaneidad y una necesidad en el tiempo. La importancia de la distinción sistema entorno recae en la tarea de ubicar particularidades como el fundamento de las operaciones del sistema. Las diferencias explican el funcionamiento de las operaciones del sistema. Los sistemas se distinguen a si mismos respecto a su entorno, pero sólo como una operación que se verifica en el mismo sistema.
Luhmann argumenta que si se sostiene afirmativamente el punto de partida que la teoría de la diferencia desarrolla, es necesario considerar bajo que condiciones la independencia y la dependencia con respecto al entorno son características que no se excluyen de forma mutua. De acuerdo a esto, Luhmann sostiene que los sistemas sociales deben de ser considerados como sistemas autopoièticos, entendiendo a estos como sistemas que se producen por si mismos no sólo sus propias estructuras, sino también los elementos de los que están compuestos. "La relación de los sistemas autopoiéticos con el entorno tienen un modo no específico, lo cual no excluye absolutamente que un observador pueda especificar lo que el mismo quiere o puede ver." (Luhmann, 1992: 40). Los sistemas autopoiéticos remiten la relación entre sistema y entorno.
Según la descripción realizada por Luhmann la sociedad debe de comprenderse cómo: un sistema social omniabarcador, que incluye en si los demás sistemas sociales. Los tres niveles del análisis luhmanniano de la sociedad cómo un sistema omniabarcador son: a) La teoría general de sistemas, y en ella la teoría general de los sistemas autopoiéticos; b) la teoría de sistemas sociales; c) la teoría del sistema de la sociedad cómo caso particular de la teoría de sistemas sociales.
La comunicación es un elemento que se encuentra en todos los niveles del análisis de Luhmann. La comunicación tiene todos los elementos para la autopoiesis del sistema. "Es una operación social porque presupone el concurso de un gran número de sistemas de conciencia, pero precisamente por eso, cómo unidad, no puede ser imputada ninguna conciencia sola." (Luhmann, 1992: 45).
En el sistema desarrollado por Niklas Luhmann existen dos conceptos que son esenciales para la explicación de los propios sistemas autopoiéticos. La clausura operacional y el acoplamiento estructural. Por clausura operacional es necesario comprender primero que la sociedad es un sistema autopoiético operacionalmente cerrado, es decir, que las operaciones del sistema se dan dentro del mismo sistema operacional. La clausura operacional funciona como un elemento que proporciona autoorganización al sistema. Las propias estructuras se construyen y se transforman únicamente mediante operaciones de ella misma. El acoplamiento estructural presupone que todo sistema autopoietico opera cómo un sistema determinado por la estructura, es decir, cómo un sistema que puede determinar las propias operaciones sólo a través de las propias estructuras. "A través de los acoplamientos estructurales un sistema puede empalmarse a sistemas altamente complejos del entorno, sin que éste deba alcanzar o reconstruir la complejidad de aquél". (Luhmann, 1992: 54).

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Charles Taylor y la política del reconocimiento

El argumento central que se presenta en el trabajo de Charles Taylor “La política del reconocimiento” se desarrolla a partir de la idea del reconocimiento como parte generadora de la identidad. Taylor sostiene que el reconocimiento juega un papel fundamental para la creación de la identidad individual y que la falta de éste produce daño, opresión e interioriza el odio dentro del espíritu de los no reconocidos. Taylor ejemplifica los daños que se generan a partir del no reconocimiento, con la imagen que la sociedad blanca americana creo dentro de las generaciones de la sociedad afroamericana, al proyectarles durante siglos una imagen deprimente de si mismos. En este sentido existe una interdependencia sustancial entre la formación del reconocimiento y la identidad.
Con respecto al desarrollo de la idea del reconocimiento Taylor sostiene dos cambios medulares que provocaron que el reconocimiento cobrara fuerza y sentido en el mundo moderno. En primer lugar el desplome de las jerarquías sociales, que generó un plano más horizontal de respeto y de valor igualitario entre los seres humanos, y, en segundo lugar, la sustitución del concepto de honor por el concepto de dignidad, que produjo una nueva interpretación de la identidad. Estos dos cambios que desarrolla Taylor tienen cómo objetivo presentarnos una perspectiva general de cómo el tema de reconocimiento ha cobrado significado y cómo la formación de la identidad y el respeto a ésta misma es fundamental para construir una sociedad más justa para todos.
Charles Taylor construye la interdependencia del reconocimiento y de la identidad retomando el concepto de los “otros significantes” de George Herbert. En ésta idea se afirma que la formación de la identidad propia se genera en parte por el diálogo interno y en parte por el diálogo con la sociedad, se resalta el carácter dialógico del ser humano como la forma en que la identidad es construida.
Una vez establecidos los puntos medulares del texto de Charles Taylor me propongo resaltar algunos puntos esenciales que creo, no quedan del todo esclarecidos.
Está claro que la falta de reconocimiento provoca una falsa identidad dentro de los individuos que construyen a la sociedad, pero ¿El reconocimiento acelerado, generalizado y total de todas las sociedades crearía por si mismo condiciones que culminen en el desarrollo de un Estado más preocupado por la resolución de los diversos intereses? ¿O daría nacimiento a una polarización más marcada de la sociedad en el sentido de exigir ser tratados de acuerdo a la diferencia de su identidad? El respeto a la identidad es fundamental pues éste asegura el pleno desarrollo de las capacidades de los seres humanos, pero ¿En nombre del reconocimiento se tomarían acciones que perjudicarían la formación de la identidad de otros segmentos de la sociedad? ¿Qué tanta apertura debe de existir para lidiar en un marco más o menos equilibrado la gran diversidad de intereses que existen en la sociedad? Desde mi perspectiva el texto de Taylor plantea estas preguntas de fondo, pero no son desarrolladas en su complejidad y el autor Canadiense no nos ofrece respuestas claras de cómo llevar a cabo este equilibrio entre la apertura del Estado y el reconocimiento de la sociedad en su diversidad de identidades.
Desde mi punto de vista el texto de Charles Taylor tiene como objetivo esbozar un plano general de la importancia que tiene los temas del reconocimiento, el multiculturalismo y el pluralismo. Creo que “la política del reconocimiento” es un texto introductorio -que no deja de ser profundo- y que tiene como meta principal plantear las preguntas fundamentales en la periferia del tema del multiculturalismo. Es un texto que prevé problemas propios de la modernidad y que pretende enmarcar y dar inicio a la discusión de esta nueva clase de temas que ahora son quizá más importantes que antes. La contribución de Charles Taylor es innegable.